Invadidos por las palomas
Este es el caso de las 51 viviendas del barrio de la Aguja, próximo a la calle Burgos y al barrio de Nou Moles.
“Las palomas se suben a los balcones, a los aparatos de aire acondicionado, a los tejados y lo llenan todo de excrementos. Las fachadas están que dan pena”, señala indignado el presidente de la asociación vecinal La Aguja, Marcos Aurelio Sayalero.
Las aves habitan en una alquería situada en un solar situado entre las calles Virgen Lluch, Arte Mayor de la Seda y Emigrant Valencià. A pesar de que las plantas principales del edificio abandonado están tapiadas, las ventanas de la buhardilla no lo están y suponen la entrada perfecta para los animales.
Sayalero cree que el número de palomas es tan elevado porque una señora deja cada día comida para las palomas y los gatos en el solar. “Así seguro que no se irán”, añade.
Otra vecina del grupo de viviendas de la Aguja, Carmen Ruiz, asegura que “todas las mañanas las palomas se posan en la barandilla de su balcón”. Ruiz explica que tiene que tener todo tapado con plásticos “porque ellas lo manchan con sus excrementos”.
“Hace unos días limpiamos las cajas de las antenas de la Televisión Digital Terrestre porque estaban llenas de excrementos y hoy vuelven a estar igual. Además, tenemos que estar pendientes de la ropa que acabamos de tender, porque si te descuidas, la tienes que volver a lavar”, señala Ruiz indignada.
Barrio abandonado
Las palomas no son el único problema que sufre este barrio, según sostiene el presidente de la agrupación vecinal.
Sayalero asegura que ya han denunciado la situación en la que se encuentra la alquería del solar al Ayuntamiento, “pero todavía no se han pronunciado sobre su rehabilitación”.
La “única” entrada para vehículos que hay a las calles del barrio, Virgen Lluch, Virgen de Rebollet, Virgen de la Salud, Virgen de Agres y Virgen de las Injurias, es a través del solar, por las de Arte Mayor de la Seda y Emigrant Valencià, .
El dirigente vecinal afirma que “cualquier día le sucede algo a alguno de los vecinos y un coche de bomberos o una ambulancia lo tendrían muy difícil para pasar. El solar está plagado de coches y en condiciones muy malas para circular”.
Templo parroquial
Justo al lado del solar de alquería hay otro donde está proyectada la construcción del templo parroquial Santa Inés, “pero eso sigue parado y no comienzan a edificar”, señala Sayalero.
En la actualidad, la parroquia se ha trasladado a una planta baja de una calle próxima a Pintor Stolz, aunque “está previsto que vuelva a su ubicación originaria”.
Mari Carmen Guzmán es otra vecina de la Aguja que vive en una de las viviendas más nuevas del barrio. “Llevo tres años aquí y me siento engañada. El solar está lleno de coches y los jóvenes vienen los fines de semana a hacer botellón. Estamos abandonados. Todo el dinero municipal se va al Puerto y aquí nadie hace nada. Es vergonzoso”, destaca Guzmán.