Vecinos de Orriols, Nou Moles o San Marcelino llevan hasta cuatro años viendo vallas en sus calles que anuncian servicios públicos que nunca llega la valla anuncia nueve consultas, servicio de pediatría, de rehabilitación, área de extracciones y tratamiento y hasta gimnasio maternal. También adelanta la inversión, de 3,2 millones de euros. En el solar, sin embargo, sólo se ven hierbajos y no hay rastro de obras. El único polvo que se levanta es el del viento, porque no hay movimiento de tierras. Lo curioso de este equipamiento que no llega, situado en la calle Arquitecto Tolsa de Orriols, es que los vecinos ya sabían desde 1988 que en esa ubicación se levantaría un centro de salud.
Es uno de los ejemplos de obras fantasma que se extienden por la ciudad, esto es, trabajos que por cualquier cuestión burocrática o administrativa no cumplen los plazos prometidos a los vecinos y acumulan retrasos, aunque eso sí, ya lucen la valla promocional y obligatoria.
Tal y como explica Maica Barceiro, presidenta de la asociación de vecinos de Orriols, el Plan General de 1988 ya establece que en el terreno se levantará un servicio asistencial. “Entonces no fue una de las prioridades para el barrio, como sí lo fue el alcantarillado. Sin embargo, hace siete años, a medida que aumentaba la población en la zona, comenzamos a reivindicar el centro de salud, y así hasta hoy”, explica la presidenta.
El cartel, explicó, apareció por primera vez para la elecciones de 2003. “Desde entonces cada año se iba renovando”, señala. “La última reunión que tuvimos por este tema fue antes de las elecciones de este año, y nos dijeron que las obras empezarían después de los comicios”, señala. En este caso, como en el de Nou Moles, expropiar los terrenos por parte del Ayuntamiento para que los ceda a la Conselleria de Sanidad, quien asume las obras, ha sido complicado y ha retrasado el proceso.
Evidentemente, ni una máquina ha entrado al solar, lo que cabrea a los vecinos hasta el punto de anunciar movilizaciones. “Hemos dejado pasar el verano, y como no se ha hecho nada, vamos recoger firmas entre los vecinos y solicitar una reunión para que nos digan algo. Estamos dispuestos a movilizarnos durante los días en que más se note”, añade Barceiro.
El mismo problema se da en San Marcelino, en este caso, como consecuencia del retraso del centro cultural, bautizado Bulevar de las Artes y la Cultura (BAC). Se trata de una infraestructura prometida hace años. De hecho, la primera valla ubicada en el solar se colocó hace cuatro, también coincidiendo con un periodo de elecciones. Hace seis meses, se valló el terreno y se sustituyó el cartel por otro más grande. Ese ha sido el único avance.
El portavoz de la asociación de vecinos del barrio, Vicente Soler, apunta que el día 18 mantendrán una reunión con los responsables municipales para saber qué sucede con el centro cultural. Aunque se desconoce la causa oficial del retraso, se rumorea que hay problemas con el visto bueno al proyecto por parte del servicio de bomberos.
Un año con el cartel
La batalla en Nou Moles también es ardua. “En julio hizo un año que colocaron el cartel”, dice Casilda Osa, presidenta vecinal. El lunes mantuvo una reunión con representantes de la Conselleria, aunque no consiguió que le dijeran un plazo de inicio de obras. “Hasta que no le den el visto bueno al proyecto no se atreven a decirlo”, señala. La última demora se debe a que se han añadido nuevas consultas, gimnasio o dependencias para matronas.
http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20071010/valencia/obras-invisibles_20071010.html